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Aplicaciones y tecnología en México

¿Qué pasó con las apps de alerta sísmica que ya no están en la tienda?

· revisado el · rubenv
¿Qué pasó con las apps de alerta sísmica que ya no están en la tienda?

El compañero de al lado levantó el celular antes de que nadie dijera nada. Afuera, la bocina de la esquina arrancó con su ruido de siempre. En su teléfono, en cambio, no pasó nada: ni sonido, ni vibración, ni una notificación tardía. Cuando terminó el movimiento y todos volvieron a sentarse, buscó el icono de la aplicación que llevaba cuatro años instalada. Seguía ahí, con su logo intacto. Entró a la tienda para reinstalarla, por si acaso, y ya no aparecía.

No falló su teléfono. Esa aplicación llevaba meses muerta y nadie se lo avisó, porque un icono que no manda nada se ve exactamente igual que uno que funciona.

Aquellas aplicaciones nunca detectaron un sismo

Conviene entender qué eran para entender por qué cerraron. La alerta que suena en México la genera el SASMEX, el sistema que opera CIRES, una asociación civil, con sensores instalados sobre todo en la costa del Pacífico. Esos sensores detectan la onda rápida y mandan el aviso por radio a las bocinas de la calle, a las estaciones de radio y televisión y a los receptores dedicados. Los segundos que te da dependen de una sola cosa: qué tan lejos está el epicentro de donde estás parado.

Entre 2011 y 2017 aparecieron decenas de aplicaciones que tomaban esa señal y la reenviaban a tu pantalla. Muchas eran proyectos de una sola persona. Ninguna detectaba nada: eran repetidores con un icono bonito. Lo expliqué a detalle en el artículo de este blog sobre cómo funcionan SkyAlert y las demás, y ahí está el punto que explica el resto de esta historia: el valor de esas aplicaciones no estaba en el aviso, sino en el tubo por el que viajaba.

Por qué no aguantaron

El modelo de negocio, en casi todos los casos, era ninguno. Gratis con anuncios, o un pago único de unos pesos. Con eso hay que sostener servidores encendidos las veinticuatro horas y una infraestructura capaz de empujar una notificación a cientos de miles de teléfonos en menos de un segundo. Un aviso que llega treinta segundos tarde no sirve de nada, y esa velocidad se paga todos los meses, tiemble o no tiemble.

Se sumaron tres cosas más. La primera, el acceso a la señal: CIRES ha repetido públicamente que la alerta oficial es la del SASMEX y ha marcado distancia de los avisos de terceros, así que reenviarla por tu cuenta dejó de ser una zona cómoda. La segunda, las tiendas: Google y Apple obligan a actualizar bibliotecas, permisos y aviso de privacidad cada temporada, y un proyecto de fin de semana muere en la primera actualización obligatoria. La tercera, la paradoja de esta categoría: el día que más se descargan es el día que más se caen, porque todo el país abre la aplicación al mismo tiempo y la mala experiencia se queda pegada al nombre.

Lo que se perdió cuando cerraron no fue el aviso en la CDMX, donde hay bocinas en la calle. Se perdió en las ciudades donde no hay altavoz cerca y esa aplicación gratuita era el único canal. Ahí, la sustitución fue por algo de paga o por nada.

Qué hay hoy y de qué depende cada cosa

Canal Qué hace falta Falla cuando
Alertas sísmicas de Android Teléfono Android con la función activada y datos El teléfono está sin red o la función viene apagada
Aplicación privada (con o sin suscripción) Cuenta, permisos de notificación y, según el plan, pago mensual El sistema duerme la aplicación para ahorrar batería
Bocinas de la calle Vivir o trabajar cerca de un altavoz Estás en interiores, con ruido o lejos del poste
Radio de pilas o receptor dedicado Aparato físico y pilas cargadas No lo traes contigo fuera de casa

Cómo dejarlo funcionando esta semana

Qué sigue fallando aunque hagas todo bien

El límite no es tecnológico, es de distancia. El 19 de septiembre de 2017 el epicentro estuvo cerca de la Ciudad de México y el aviso y el temblor llegaron prácticamente juntos. Ningún sistema, ni de paga ni oficial, puede darte segundos que la física no le da. Súmale que la red celular se satura en cuanto empieza a moverse, y que las alertas que suenan sin sismo desgastan la confianza hasta que la gente silencia la aplicación.

Si pagas una suscripción y el aviso no llegó, revisa primero dónde la contrataste: si fue desde Google Play o App Store, la cancelación se hace ahí y no dentro de la aplicación. La reclamación por un servicio de paga que no cumple va a Profeco. Los registros de la alerta oficial los publica CIRES, y sirven para saber si realmente hubo emisión o no.

La alternativa de no instalar nada

Un radio de pilas capta la alerta sin depender de datos ni de que el operador aguante. Un receptor dedicado hace lo mismo dentro de casa y se enciende solo. Y hay una parte que no se descarga: saber por dónde sales, cuánto tardas en llegar a la puerta y en qué punto te quedas si no te da tiempo. Con quince segundos de aviso, eso decide más que cualquier icono en la pantalla.